MI MONTERROSO
Cada 21 de diciembre Augusto Monterroso sigue cumpliendo años, ahora ya son 104. Como a la mayoría, su nombre me llegó cuando yo contaba unos 20 años a través de su mención en la historia del microrrelato, por su célebre "El dinosaurio", metido muy a su pesar en la carrera de quién lo tenía más corto (el cuento). Pensando que ese dinosaurio estaba en LA OVEJA NEGRA Y DEMÁS FÁBULAS, lo que no era cierto, acabé leyendo un libro sobre el que García Márquez afirmaba que había que leer con los brazos levantados, por su aparente, solo aparente ingenuidad. La madurez me llevó a sus libros de miscelánea, sus microensayos, como los tres que reúne TRÍPTICO, y a su alter ego aforístico, Eduardo Torres, el de "Todos los enanos tienen una especie de sexto sentido que les permite reconocerse entre ellos" (él medía metro sesenta) o el de "Anula una línea cada día". No perdí la oportunidad en su día de verlo en persona, en un encuentro en la Universidad de Barcelona, lleno de público. Lo vi pasar a un metro de mí con la emoción de un joven fan, pero luego pasé un poco de mal rato viendo que compartíamos un mismo pavor a hablar en público. Como dice en uno de sus textos, mal asunto cuando te quitan las máscaras de la timidez y el humor al mismo tiempo. Un autor con el que siempre conecté.
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