EL PRIMER LORCA. PRESENTACIÓN DE LIBRO CON MARIO OBRERO Y DAVID GARGALLO
Durante mucho tiempo evité a Lorca. Por un lado su figura me parecía sobredimensionada por las circunstancias de la muerte y el mito me tapaba su obra, que de por sí, mal leída, me parecía una versión prefabricada del mundo de los gitanos vista por un señorito, una especie de Rosalía. Tampoco ayudaba la actitud de recelo y burla con la que se dice que Lorca trató a Miguel Hernández , el "poeta cabrero", en contraposición con la gran generosidad de un Aleixandre. De hecho, ese fue el principal foco de mi antipatía. También que, como muchos en los últimos tiempos, he pensado que el gran nombre de la generación del 27 es Luis Cernuda . Y, aunque es una majadería elegir entre uno u otro poeta, sigo pensando que es así. Pero cabe el derecho de rectificación: Lorca es inevitable. Y me he acercado a él, gracias a amistades que lo veneran (pienso en mi amigo y pintor Rafa Villalón), a lecturas más atentas de su poesía (el teatro sí lo tenía muy bien valorado) y a eventos...